22/12/2025

Flujos electorales en el balotaje presidencial Chile 2025

Este análisis examina los flujos electorales entre la primera y segunda vuelta presidencial de Chile 2025, con foco en el electorado del Partido de la Gente (PDG). Utilizando inferencia ecológica sobre datos del Servel, estimamos que los votantes de Parisi se dividieron en segunda vuelta: 48,4% hacia Kast, 26,6% hacia Jara y 24,9% hacia abstención o voto nulo. Sin embargo, en las 7.151 mesas donde Parisi obtuvo primera mayoría, el 90,9% se inclinó por Kast. Esta brecha sugiere que el núcleo duro del PDG—concentrado en comunas periféricas y zonas vulnerables— tiene afinidades ideológicas más definidas que su electorado promedio. El hallazgo cuestiona la interpretación del PDG como fuerza de "centro": su posición opera en el eje establishment/anti-establishment, pero cuando este colapsa en un balotaje, las preferencias latentes hacia la derecha se activan. El espacio de ambigüedad ideológica que cultivó Parisi no sobrevive a la polarización.

Cómo citarRozas, J., Belmar, F., Mascareño, A. y Henríquez, P. A. 2025. Flujos electorales en el balotaje presidencial Chile 2025. Notas de Investigación 36. C22, Centro de Estudios Públicos. https://c22cepchile.cl/publicaciones/flujos-electorales-en-el-balotaje-presidencial-chile-2025/
Autores
  • Juan Rozas

    Investigador Asistente C22

  • Fabián Belmar

    Investigador Asistente C22

  • Aldo Mascareño

    Investigador C22

  • Pablo A. Henríquez

    Investigador C22

Flujos electorales en el balotaje presidencial Chile 2025

Flujos electorales en el balotaje presidencial Chile 2025

 

Introducción

El balotaje presidencial chileno de diciembre de 2025 ofreció un escenario propicio para observar las dinámicas de transferencia electoral en un sistema fragmentado. Se trató de la primera elección presidencial bajo el régimen de voto obligatorio con inscripción automática, vigente desde 2022. Este cambio normativo elevó la participación del 56% en la segunda vuelta de 2021 al 85% en 2025, incorporando a millones de votantes que habían permanecido al margen del sistema electoral durante décadas (Servel 2025). El nuevo electorado —más joven, con menor nivel educacional y sin identidad política definida— introdujo un factor de incertidumbre que las encuestas previas no lograron capturar con precisión (Chuaqui y Gamarra 2025).

La primera vuelta había dispersado el voto entre ocho candidaturas: Jara (26,6%), Kast (24,3%), Parisi (19,1%), Kaiser (13,9%), Matthei (13,0%), Mayne-Nicholls (1,3%), Ominami (1,2%) y Artés (0,7%). Esta fragmentación reflejó la crisis de representación que atraviesa el sistema de partidos chileno desde 2015. Ningún candidato logró superar el 27% de los votos, y los tres primeros lugares sumaron apenas el 70% del electorado. El escenario obligó a una recomposición de alianzas cuyo resultado no era evidente a priori, particularmente en lo que respecta a los votantes de Parisi y Matthei, cuyos perfiles ideológicos admitían múltiples trayectorias.

El presente análisis explora dos niveles de observación. Primero, el flujo agregado de todos los votantes entre ambos eventos electorales (primera y segunda vuelta). Segundo, un examen focalizado en el electorado donde Parisi obtuvo la primera mayoría. Ambas perspectivas resultan complementarias para comprender la reconfiguración del mapa electoral chileno.

Estimar transferencias de votos entre elecciones constituye uno de los problemas clásicos en ciencias sociales cuantitativas. El secreto del voto impide conocer directamente cómo votó cada individuo en ambas elecciones, de modo que solo disponemos de datos agregados a nivel de mesas de votación. El desafío consiste en inferir comportamientos individuales a partir de información colectiva (Rosen et. al 2001) . Para estimar la matriz de transición utilizamos inferencia ecológica, que permite estimar probabilidades de transición a nivel de unidades agregadas (mesas) incorporando información previa y controlando por la heterogeneidad territorial. Este enfoque minimiza el sesgo de agregación inherente a los métodos determinísticos clásicos, aunque no lo elimina por completo: las estimaciones deben interpretarse como aproximaciones probabilísticas, no como certezas.

 

Panorama general: transferencia de votos entre primera y segunda vuelta

La Figura 1 representa la totalidad del flujo electoral entre la primera y segunda vuelta, calculado sobre el padrón electoral. Las proporciones reflejan no solo los votos válidos, sino también la abstención, los votos nulos y blancos. Esto permite tener una imagen completa del comportamiento electoral.

 

Figura 1. Flujo de votos de primera a segunda vuelta (sobre padrón electoral)

Fuente: elaboración propia con datos del Servel.

 

Los patrones de transferencia revelan dinámicas diferenciadas según el origen del voto. Los electores de Kast y Kaiser mostraron alta cohesión: 96,7% y 89,6%, respectivamente, permanecieron con Kast en el balotaje. Jara, por su parte, retuvo el 97,3% de su electorado de primera vuelta. Los votantes de candidaturas menores —agrupados en la categoría «Resto»— migraron hacia Jara en un 73,6%, confirmando la polarización ideológica del balotaje.

La alta cohesión de los bloques Kast-Kaiser y Jara indica que el electorado ideológicamente definido operó con lógica de consolidación: quienes ya habían optado por candidatos ubicados en los polos del espectro no tenían incentivos para migrar hacia el centro inexistente del balotaje. Esta rigidez era esperable y replica patrones observados en 2017 y 2021. Lo distintivo de 2025 es la magnitud de los electorados intermedios —Matthei y Parisi— cuyo comportamiento en segunda vuelta no podía anticiparse con certeza a partir de sus posiciones programáticas declaradas.

Los casos más interesantes corresponden a Matthei y Parisi, cuyos electorados exhibieron mayor dispersión: Matthei transfirió 64,1% a Kast y 16,8% a Jara, con un 19,1% que optó por nulo, blanco o abstención. Parisi, por su parte, mostró 48,4% hacia Kast y 26,6% hacia Jara, con una porción significativa (24,9%) que optó por anular, votar blanco o abstenerse.

El flujo desde Matthei hacia Jara (16,8%) resulta llamativo dado el posicionamiento de centroderecha de la candidata. Una hipótesis plausible es que este segmento corresponde a votantes que priorizaron la moderación por sobre la ubicación ideológica: ante la opción entre Kast (percibido como extremo) y Jara (percibida como más pragmática que su coalición), optaron por la candidata oficialista como mal menor. El fenómeno sugiere que existe un electorado de derecha moderada que no se reconoce en el proyecto republicano.

 

Foco en el electorado de Parisi: las mesas donde obtuvo primera mayoría

El análisis agregado oculta la heterogeneidad territorial. Para observar con mayor precisión el comportamiento del electorado de Parisi, examinamos las 7.151 mesas donde obtuvo la primera mayoría en noviembre. Esta estrategia permite aislar los territorios donde su propuesta tuvo más alta penetración y hace posible evaluar su destino en el balotaje.

Las mesas donde Parisi obtuvo primera mayoría no se distribuyen aleatoriamente. Se concentran en comunas periféricas de grandes ciudades, zonas de desarrollo reciente con alta proporción de viviendas sociales, y localidades con indicadores de vulnerabilidad socioeconómica superiores al promedio nacional. Este patrón territorial sugiere que la propuesta del PDG —centrada en la crítica a las élites, la desconfianza institucional y las promesas de soluciones directas— encontró resonancia en segmentos que perciben al Estado como ineficiente y a los partidos tradicionales como ajenos a sus problemas cotidianos.

 

Figura 2. Mesas donde ganó Parisi en 1ra vuelta + Destino en 2da vuelta (por región)

Fuente: elaboración propia con datos del Servel.

 

La distribución regional revela patrones que merecen análisis. En tres regiones del sur —Araucanía, Los Ríos y Los Lagos— el 100% de las mesas donde Parisi fue primera mayoría se inclinaron por Kast. Ni una sola mesa migró hacia Jara. En el extremo opuesto, la Región Metropolitana presenta el porcentaje más bajo de transferencia hacia Kast (74,5%), seguida de Atacama (80,1%) y Coquimbo (81,7%). Esta variación sugiere que el electorado de Parisi en zonas mineras del norte y en la capital tiene un perfil distinto al de las regiones agrícolas y forestales del sur, donde la identificación con la derecha parece más pronunciada.

La brecha entre el flujo agregado (48,4% hacia Kast) y el comportamiento de las mesas hegemónicas (90,9% hacia Kast) requiere explicación. El votante promedio de Parisi se divide: menos de la mitad va a Kast, un cuarto a Jara, un cuarto se abstiene o anula. Pero el votante de Parisi en territorios donde este fue primera mayoría —es decir, donde su propuesta alcanzó hegemonía local— se comporta de manera casi unánime. Esto indica que el núcleo duro del electorado de Parisi tiene una afinidad ideológica más definida que su periferia. Los territorios donde el mensaje del PDG logró imponerse sobre todas las otras opciones son precisamente aquellos donde la transferencia hacia Kast es casi total.

 

Discusión

Los elementos doctrinarios que el Partido de la Gente ha impulsado históricamente en sus discursos y narrativas —aunque no explícitamente— son el fomento de la economía de mercado, autonomía personal, autoempoderamiento, control del orden público y una relación instrumental con las instituciones sociales. Estos elementos doctrinarios encuentran mayor resonancia en la propuesta de Kast que en la de Jara (Mascareño et al. 2022). En la segunda vuelta 2025, el público del PDG ha observado a Kast como depositario de esas expectativas.

El hallazgo central de este análisis es que el PDG no ocupa una posición intermedia en el eje izquierda-derecha, sino que se sitúa en un eje diferente: establishment versus anti-establishment. Cuando ese segundo eje colapsa en un balotaje —donde solo quedan dos opciones institucionalizadas— las preferencias latentes en el primer eje se activan. La gravitación masiva hacia Kast en las mesas hegemónicas (90,9%) revela que esas preferencias estaban ahí desde el principio, enmascaradas por un discurso que las hacía políticamente aceptables para quienes rechazaban identificarse con la derecha tradicional.

El dato es relevante para comprender la reconfiguración del sistema de partidos chileno. El espacio que el PDG ha cultivado durante los últimos años no constituye un centro equidistante entre izquierda y derecha, sino un territorio que, llegado el momento de definición binaria, se decanta masivamente hacia la derecha. La retórica de independencia ideológica que ha caracterizado al movimiento de Parisi no resiste el test de un balotaje polarizado.

El 24,9% del electorado de Parisi que optó por la abstención, el voto nulo o el blanco constituye un dato político en sí mismo. Este segmento resistió la presión del balotaje y prefirió no elegir. Son votantes cuya adhesión a Parisi estaba motivada principalmente por el rechazo al sistema, y para quienes votar por cualquier candidato en segunda vuelta equivalía a una claudicación. Para el sistema político chileno, este reservorio de desafección representa un desafío de integración que ninguna coalición logró resolver.

 

Referencias

Chuaqui, T. y Gamarra, C. (2025). Descifrando a los indecisos: desinteresados y desapegados. Boletín Encuesta CEP 95. Santiago: Centro de Estudios Públicos.

Mascareño, A., Rozas, J., Lang, J. y Henríquez, P. A. (2022). El Partido de la Gente: economía de mercado, autonomía personal y relación instrumental con las instituciones. Puntos de Referencia 618. Santiago: Centro de Estudios Públicos.

Rosen, O., Jiang, W., King, G. y Tanner, M. A. (2001). Bayesian and frequentist inference for ecological inference: The R×C case. Statistica Neerlandica, 55(2), 134–156.

Servel (2025). Resultados oficiales segunda votación presidencial 2025. Santiago: Servicio Electoral de Chile.

Autores
  • Juan Rozas

    Investigador Asistente C22

  • Fabián Belmar

    Investigador Asistente C22

  • Aldo Mascareño

    Investigador C22

  • Pablo A. Henríquez

    Investigador C22