18/12/2025

El riesgo iliberal

Autores
  • Aldo Mascareño

    Investigador C22

El riesgo iliberal

El riesgo iliberal no está en el futuro: ya es una experiencia social cotidiana para muchos ciudadanos en el norte, centro y sur del país.

El riesgo iliberal no está en el futuro. Ya es una experiencia social cotidiana de varios ciudadanos en el norte, centro y sur del país. De un tiempo a esta parte, ellos se sienten en un “estado de excepción” constante y esperan que el nuevo gobierno les devuelva una experiencia de “normalidad”.

Desde 2018, el norte ha sido espacio de excepciones. La ola migratoria más masiva de la historia de Chile hizo colapsar ciudades e instituciones en pasos fronterizos y centros urbanos. Colchane se transformó en símbolo de excepción y pérdida de libertades. Las calles de Iquique fueron escenario del más abierto fascismo con la quema de pertenencias de migrantes a plena luz del día.

Recientemente hemos sabido que el norte grande se siente abandonado y utilizado por Chile: se extraen sus recursos, pero los campamentos, la contaminación, la inseguridad constituyen la experiencia de vida habitual. Aun así, el mundo ilustrado se sorprende de que Parisi obtenga mayoría en primera vuelta y Kast triunfe después.

En el sur, la vivencia ciudadana iliberal partió en 1997 con el atentado de Lumaco. En esos tiempos se hablaba de “un hecho aislado”. Hoy la excepción se volvió regular, tanto por la renovación de la figura jurídica en el parlamento como por la experiencia diaria de las personas que ahí viven: el último atentado fue hace un día.

La zona se caracteriza, además, por su pobreza, falta de conectividad, aislamiento rural y violencia intrafamiliar, como lo mostró la Encuesta CEP en 2022. La vida en sí misma se vuelve una experiencia de excepción e iliberalidad. Pero el mundo ilustrado se sorprende de que Kast arrase ahí en primera y segunda vuelta.

No cabe duda de que la experiencia de vivir alrededor del narco en las periferias de Santiago es lo más iliberal que hoy muchos chilenos (¡y extranjeros!) sufren. El narco se instala como un estado de excepción impuesto fácticamente que disuelve las libertades en su territorio: recluta niños, extorsiona, amenaza, corrompe, asesina. Es una dictadura local dentro del Estado democrático. No hay nada más iliberal que soportar esta iliberalidad, en el centro, norte y sur del país. Pero el mundo ilustrado se sorprende de un Chile teñido de azul.

Hace unos años el intelectual alemán Bazon Brock insistía en lo equivocado que estaba Carl Schmitt. Según Brock, soberano ya no es quien decide sobre el estado de excepción, pues cualquier grupo de fanáticos con algunas armas y bombas puede imponerlo. Soberano es hoy quien garantiza la normalidad.

Muchos chilenos con experiencias iliberales buscan ahora una normalidad que probablemente nunca, o escasamente, hayan vivido. Más vale tomarlos en serio y contribuir a dárselas democráticamente, antes que partir escandalizándose por futuros iliberales imaginados en el nuevo gobierno.

Autores
  • Aldo Mascareño

    Investigador C22